NUESTRA HISTORIA
Todo empezó de manera sencilla. Plantábamos aguacates para nuestro propio consumo, para casa y para la familia, como se ha hecho siempre en nuestra tierra. La idea nunca fue vender, sino cultivar con dedicación y disfrutar de un fruto de calidad.
Con el tiempo nos dimos cuenta de algo: cada vez más personas a nuestro alrededor consumían aguacates que venían de muy lejos, sin sabor y sin saber realmente de dónde procedían. Muchos nos decían que no les gustaban… hasta que probaban los nuestros.
Fue entonces cuando decidimos dar un paso más. Ampliamos la plantación, no para producir en masa, sino para ofrecer un aguacate distinto: cultivado con paciencia, respetando los tiempos de la naturaleza y sin forzar los procesos.
A DÍA DE HOY
Hoy nuestra finca cuenta con unos 1.200 árboles de aguacate, cuidados de manera tradicional y respetando el equilibrio natural del suelo. Trabajamos sin químicos y aprovechamos los recursos de la finca, como el estiércol de nuestros caballos, para mantener un ciclo 100% natural.
Seguimos siendo una finca familiar: cosechamos a mano y vendemos directamente, sin intermediarios, manteniendo la misma pasión y dedicación con la que empezamos. Cada aguacate que llega a tu mesa refleja nuestro cuidado y amor por la tierra.
comprar
